jueves, 26 de mayo de 2011

CARTA DE P.VARELA NUM. 33


No siempre es poderosa,
Carrero, la maldad, ni siempre atina
La envidia ponzoñosa,
Y la fuerza sin ley que más se empina
Al fin la frente inclina;
Que quien se opone al Cielo,
Cuando más alto sube viene al suelo
Fray Luis de León(1)

El trabajo, la lucha, siempre la llevan a cabo unos pocos, la propia convicción dirige el alma.
Con estas palabras Friedrich Kühfuss,(2) un idealista de las más límpidas aguas, animaba en Barcelona a los entonces jóvenes, que un día debían pasarnos la antorcha del Ideal. Desde entonces pocas cosas han cambiado en lo esencial. Ha quedado patente la ineficacia y triste final de las obras e iniciativas que viven lejos de la verdad y traicionan las propias convicciones.
Tal vez olvidaron algunos que abandonar lo incómodo por no pasar vergüenza era prematuro, porque lo que es eterno permanece. En nuestra doliente humanidad, para ser tenido en cuenta hay que adular y decir lo que a la gente le gusta oír, hay que acomodarse a las modas, los cambios, la opinión dominante, los deseos del poder.
Pero el adulador, el camaleón, se verá privado de la indispensable necesidad de verdad, obligándose a condenar mañana lo que hoy día defiende como verídico. Un hombre que enfoca así su vida sólo se quiere a sí mismo.
Cierto, este arquetipo humano a menudo aduce que actuar así es necesario para preservar su existencia. Pero quien cree poder defender su existencia a costa de su honor, empieza por perder su honor y antes o después también su miserable vida.(3)
Muchos se burlaban de quienes, ante el avance del “cambio”, parecían quedar obsoletos por el camino, al no querer renunciar a los valores. A causa de ello el poder empezó a acorralar a los irredentos y a machacarlos con sus andanadas: criminalizaciones mediáticas, legislación especial al efecto, manifestaciones “legales”, persecuciones policiales, ataques físicos, destrucción empresarial y personal y finalmente la cárcel.
Todo por no estar dispuestos a eludir la lucha. Y sin embargo, la alegría de haber bregado en la juventud por un Ideal sigue determinando nuestra conducta mucho después de que la duda nos haya vuelto lúcidos, conscientes y desesperanzados.(4)
Aquí cabe recordar la segunda parte de El Quijote, cuando Avellaneda se burla de Cervantes y le llama “el manco”; sólo le cabía esta respuesta: “prefiero ser manco habiendo estado en Lepanto, que estar completo sin haber estado ahí. Lepanto es la mayor ocasión que han visto los siglos.”
Nosotros añadimos lo que dijo un sabio, según me recuerda un viejo amigo mejicano: “Sólo puede influir sobre los acontecimientos el que está dispuesto a ir a la cárcel por sus convicciones.”
Ir a prisión es sólo el escalón previo al combate final, aquel al que enviaban las mujeres espartanas a sus hombres con aquella significativa advertencia: “No vuelvas si no es con el escudo al brazo o encima del escudo”.
¿Qué más puede esperar quien se esfuerza en proclamar una verdad incómoda que ser perseguido?
Pero la aritmética del poder suele ser deficiente. El dogma a la fuerza sólo sirve por algún tiempo; a la larga aparecerán grietas y el muro se vendrá abajo. Pretender aplastar a uno que no está dispuesto a dejarse avasallar y sigue proclamando la verdad, suele producir centenares de otros muchos dispuestos a proclamar esa misma verdad.
El deseado aniquilamiento total, si es que éste es posible, no creará sino símbolos y éstos se transformarán en ideas-fuerza para el futuro.
Un monje budista me escribe desde la celda de su monasterio con la serenidad y sabiduría propios de los lugares de recogimiento: “¡La nueva Inquisición no perdona! Mantiene su viejo espíritu y los métodos apenas cambian. Pero yo pienso que tú sabes que existe un poder superior en el Universo, la fuente de los Hombres con mayúscula, de ella vienen y a ella retornarán, los que cumplieron con lealtad el sentido de sus vidas. ¡Que ese poder superior te proteja!”(5)
Así pues, quien quiera merecerse la vida, que luche. Pero quien no quiera luchar, que se aparte a un lado, no es digno de que se le conceda la palabra en esta existencia, pues luchar es vivir, vivir es luchar.
Hasta aquí unas pinceladas sobre la necesidad de aceptar la lucha, por atrición o por contrición, en este mundo en el que hasta los animales son conscientes de que si quieren imponerse en la vida, han de luchar.
A  efectos prácticos lo dicho podría traducirse en que las más de cuatro horas de media que malgastan los jóvenes españoles viendo la televisión de forma pasiva cada día, deben ser sustituidas de inmediato por la distribución de decenas de miles de adhesivos a favor de la libertad de expresión después de cenar. ¡Luego será tarde, para vergüenza de todos! ¡Y de nada servirá el rechinar de dientes!
Pero dos puntos nos gustaría añadir antes de finalizar nuestra reflexión de esta semana. Uno es la imperiosa necesidad de retornar a la nobleza en la lucha y el otro la importancia de hacerlo con alegría.
En un mundo en el que se proclama el fin de la caballerosidad en la guerra y en el amor, hemos de proclamar nuestra necesidad anímica de volver a esa caballerosidad en la lucha, que ha de llevarse a cabo con honor, aunque el enemigo quiera forzarnos, con su comportamiento, a actuar cual ellos mismos hacen.
De lo contrario nadie ha de vencer en este enfrentamiento de final de los últimos tiempos que se acerca a pasos agigantados.
Dios se manifiesta en todo lo creado y por tanto también en lo que hacen sus criaturas: luchar con caballerosidad o de forma innoble no es una cuestión nimia. Es la diferencia entre una confrontación basada en los valores aportados por la Cristiandad a las leyes de la guerra en los últimos tres siglos, o el avance hacia el barbarismo, cuando los mismos hombres, tatuados hasta las orejas y con pendientes colgando en las más inopinadas partes del cuerpo, ofrecen más el aspecto de golems en un film de ciencia-ficción hollywoodiense que el de auténticos guerreros samuráis.
El otro punto es que en la lucha cotidiana debiéramos siempre sonreír, como retando a quienes nos quisieran hacer sufrir.
El demonio no sonríe nunca y carece de mirada amable. No sabe sonreír, es más, odia la sonrisa por ser portadora del bien: la obstaculiza siempre porque le recuerda el amor y la alegría que él rechazó para siempre.
Trabajar, luchar, sufrir la prisión con alegría y una amable sonrisa es la mejor derrota que podemos propinarle al enemigo.
Aquí queremos acabar hoy con la continuación de aquellos versos que han iniciado nuestra carta y que nos guiaron en los jóvenes años de lucha idealista y que ahora me envía, recuperados, una camarada madrileña:
Si va la niebla fría
Al rayo que amanece odiosa ofende
Y contra el claro día
Las alas oscurísimas extiende,
No alcanza lo que emprende,
Al fin y desaparece,
Y el Sol puro en el cielo resplandece.
No pudo ser vencida,
Ni lo será jamás, ni la llaneza
Ni la inocente vida
Ni la fe sin error ni la pureza,
Por más que la fiereza
Del tigre ciña un lado,
Y el otro el basilisco emponzoñado;
Por más que se conjuren
El odio y el poder y el falso engaño,
Y ciegos de ira apuren
Lo propio y lo diverso, ajeno, estraño,
Jamás le harán daño;
Antes, cual fino oro,
Recobra del crisol nuevo tesoro.(6)
¡Sea!
P.V. (Brians-I)






Notas:
(1)    Fray Luis de León, Oda XV, “A don Pedro Portocarrero”.
(2)    Friedrich Kühfuss, profesor de idiomas, intérprete y traductor, militante de la SA de los primeros tiempos, se instaló en Barcelona tras la II Guerra Mundial, donde fue hasta edad avanzada un incansable propagandista y colaboró decididamente en la formación efectiva y humana del núcleo de jóvenes que constituirían CEDADE a mediados de 1960.
(3)    En celebrada frase de nuestro autor J. Bochaca.
(4)    Juan Marsé citando a J. Roth en La Vanguardia, 4.5.11, p. 39.
(5)    T. Lodro, monasterio de Nalanda.
(6)    Fray Luis de León, Op. Cit.
Pedro Varela

jueves, 19 de mayo de 2011

EUGENESIA DE REGRESO A MÉXICO.



DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS POR EL NACIMIENTO DE UN MÉXICO SANO
TU MAÑANA ES HOY

Nos hemos reunido este 4 de abril de 2011, en el principal lugar simbólico de la salud pública en México, el patio principal de la Secretaría de Salud Federal, para reafirmar nuestra convicción y aspiración de trabajar para prevenir las discapacidades por defectos al nacimiento, mediante la firma de la “Declaratoria de Principios por el Nacimiento de un México Sano. Tu mañana es hoy”, documento que reconoce y promueve el compromiso de trabajar programas médicos, sociales, culturales, educativos, y mediáticos para prevenir las discapacidades por defectos al nacimiento.
Las discapacidades en general y las discapacidades por defectos al nacimiento en particular, no son exclusivas de grupos o clases sociales, pueden presentarse en cualquier hogar de nuestro país y tiene un alto costo social, económico y psicológico, tanto individual como familiar.
Según datos Censales la discapacidad que se presenta con mayor incidencia en nuestro país en la motriz (45.3%), seguida por la discapacidad visual (26.0), y la auditiva (15.7%). Es frecuente que una persona presente más de un tipo de discapacidad.
Siguiendo con la misma fuente del total de personas con discapacidad, 19.4% tiene una discapacidad por defectos al nacimiento.
Por otra parte la Secretaría de Salud estima que alrededor del 25% de los niños nacidos anualmente en México están en riesgo de presentar un defecto al nacimiento o padecer alguna de sus secuelas.
Por esto es importante prevenir. Los aquí firmantes nos comprometemos en la implementación de acciones de prevención y en la creación de una fuerte cultura de la prevención, en todo el territorio nacional.
Es necesario conminar a todos los hombres y mujeres en edad reproductiva, a cambiar hábitos en el cuidado de su salud y de la salud de sus futuros hijos.

DECLARACIÓN
De acuerdo con lo anterior, los aquí firmantes y la Red Nacional para la Prevención de la Discapacidad (RENAPRED), proponemos promover y apoyar de manera activa la prevención de cualquier riesgo que pueda generar una discapacidad en todo niño que nazca en territorio nacional.
Muchas discapacidades se pueden evitar por medio de la prevención primaria (promoción de la salud y protección específica), cuando ello no es posible, la discapacidad subsiguiente puede evitarse o atenuarse significativamente, mediante la prevención secundaria y terciaria.
Cabe la acotación de lo que entendemos como “prevención secundaria”: detección mediante el diagnóstico oportuno, y como “prevención terciaria”: acciones encaminadas a limitar el daño y a la rehabilitación.
La prevención de la discapacidad es un asunto que debe interesar a los diferentes sectores de la sociedad mexicana, RENAPRED propone las siguientes bases estratégicas con el fin de procurar una vida mejor y más rica para todos los niños mexicanos, mediante acciones de prevención.
Prevención de discapacidades producidas por enfermedades transmisibles
Una de las principales causas de discapacidad son las enfermedades transmisibles. La vacunación puede erradicar algunas enfermedades, evitando así las secuelas en todas sus formas.
Los firmantes deberemos incidir, en todas las entidades federativas, para logar situar los programas de prevención primaria y los servicios terapéuticos de la prevención secundaria, en el lugar más alto posible de la lista de prioridades de todos los programas de salud pública en cada estado. Trataremos asimismo de impulsar la prevención de discapacidades entre quienes hubieran contraído enfermedades transmisibles.


Prevención de las discapacidades congénitas.
En las discapacidades físicas o psíquicas relacionadas con defectos congénitos confluyen factores ambientales, genéticos y nutricionales. Aunque no todos los defectos al nacimiento son prevenibles, una alta proporción, alrededor del 50%, sí lo son.


Tod@ mujer y hombre en edad reproductiva que habite en territorio nacional tiene derecho a:


AMBOS:
Estar informad@ sobre las acciones de prevención que ayudan a disminuir la incidencia de discapacidad al nacimiento.
Consumir ácido fólico diariamente.


MUJER:
*Alimentarse de manera adecuada y balanceada antes, durante y después del embarazo.


*Recibir las vacunas que se consideren adecuadas para disminuir el riesgo de contraer enfermedades infecciosas que pueden provocar malformaciones en su producto durante el embarazo.


*Ser sujeta de control médico adecuado durante el embarazo, estar informada acerca de su estado de salud y el de su bebé.


*En caso de que exista algún signo de alarma en el embarazo, la mujer podrá realizarse las pruebas y análisis necesarios para recibir el tratamiento adecuado y oportuno.


TODO NIÑO/A QUE NAZCA EN MÉXICO TIENE DERECHO DE:


*Recibir la prueba de Tamiz Neonatal para hipotiroidismo congénito y otros errores innatos del metabolismo en los primeros días de vida. En caso de resultar positiva la prueba, tendrá derecho a recibir tratamiento oportuno.


*Recibir la prueba de Tamiz Auditivo Neonatal en los primeros días de vida. En caso de que la prueba indique disminución o pérdida, tendrá derecho a recibir tratamiento oportuno.


*Ser explorado para descartar la presencia de Retinopatía del prematuro. En caso de que la prueba resulte positiva tendrá derecho a recibir tratamiento oportuno.


*Recibir atención médica adecuada en el momento de su nacimiento, esto incluye una exploración profunda con el objeto de de descartar enfermedades que pueden provocar discapacidad. En caso de que se detecten enfermedades o condiciones para desarrollar enfermedades, tendrá derecho a recibir tratamiento oportuno.

miércoles, 23 de marzo de 2011

CON EL PUEBLO JAPONES

Ante la encrucijada de sacrificar la vida de decenas de hombres o dejar completamente fuera de control la central de Fukushima, el Gobierno japonés no ha dudado hasta ahora: "El abandono es imposible". Cuando hace dos días la empresa Tepco decidió sacar indefinidamente a los últimos operarios de la planta, temiendo que sufrieran dosis letales de radiactividad, un directivo consultó con el primer ministro, Naoto Kan. El líder japonés se negó alegando que los empleados deben asumir la posibilidad de perder la vida en su intento de salvar al país de un desastre nuclear.

"Si el abandono es imposible, [Kan] nos estaba diciendo: 'Seguid hasta que la exposición a la radiactividad os mate'", ha revelado el directivo de Tepco al diario japonés 'Mainichi'.

Un número variable de trabajadores -entre 50 y 300- siguen luchando para controlar los cuatro reactores de Fukushima que se encuentran fuera de control y amenazan con una fusión de sus núcleos y una fuga masiva de radiactividad. Los empleados que continúan en la central son hombres anónimos y casi todos mayores de 60 años. Algunos no cobran más de 80 euros al día por su trabajo. Nagase, un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 89 años que vive como refugiado en el Centro Deportivo Azuma, en la ciudad de Fukushima, asegura que no ha sido el dinero o el reconocimiento lo que les ha llevado hasta allí. "Llevan dentro el yamato-damashii", dice del 'espíritu japonés'.

La idea tiene connotaciones negativas para quienes la identifican con la prepotencia y el nacionalismo radical que llevó a Japón al desastre de la Segunda Guerra Mundial, pero en su versión más amable reúne los conceptos del valor, patriotismo y dedicación al bien común por encima del interés individual. El hecho de que los voluntarios que trabajan en la central sean en su mayoría jubilados es un síntoma de la crisis de consciencia colectiva que vive Japón, a los ojos la primera generación de la posguerra.

Profesores de escuela, políticos y abuelos lamentan que un individualismo de influencia occidental se esté extendiendo entre la juventud y debilitando la disciplina social de la nación. La forma en que los japoneses han desabastecido comercios y gasolineras, a pesar de las peticiones del Gobierno para que lo evitaran, es presentada como prueba definitiva de que los aspectos más positivos del 'yamato-damashii' están en decadencia.

Tres generaciones de japoneses viven como refugiados en el pabellón del Centro Deportivo Azuma. Los mayores sufrieron la Segunda Guerra Mundial y crecieron en la necesidad del sacrificio propio para sacar adelante un país en ruinas. Sus hijos se beneficiaron del milagro japonés que en los años 80 convirtió la nación en una potencia económica. "Mis nietos sólo piensan en lo que va a comprar mañana", dice el anciano Nagase, que vuelve a vivir como un refugiado, más de seis décadas después de haberlo hecho en su ciudad natal, Tokio, tras la rendición japonesa.

Jóvenes y mayores sólo tienen palabras de agradecimiento para el grupo de trabajadores sin rostro que continúan la lucha en la central nuclear, situada a 60 kilómetros de distancia de aquí. Dos de ellos se encuentran desaparecidos tras una explosión el pasado martes y varios más han resultado heridos. El Gobierno ha aumentado la dosis máxima de radiactividad que pueden recibir de 100 a 250 millisieverts, asegurándose que se mantienen en el frene de la crisis nuclear.
Yuta Ape, un profesor de inglés de 27 años que llegó de la ciudad de Sendai, dice que no imitaría a los héroes de Fukushima aunque le pagarán todo el dinero del mundo. Trabaja, sin embargo, desde el amanecer en la asistencia de las personas mayores que se encuentran en este refugio, busca donaciones para los damnificados y, cuando tiene tiempo, haciendo compañía a quienes han perdido a seres queridos. Se ve a otros muchos jóvenes echando una mano, prueba quizá de que el concepto de 'yamato-damashii' no ha muerto del todo. Simplemente ha dejado de significar lo mismo que para los 'kamikazes' que se arrojaban sobre buques americanos en tiempos de guerra.



''EL CAMINO DEL SAMURAI SE ENCUENTRA EN LA MUERTE''   (HAGAKURE) -Yamamoto Tsunetomo.


FUENTE: EL MUNDO!

lunes, 14 de marzo de 2011

Jutta Rüdiger !PRESENTE!

''No queremos producir sueños románticos en las mujeres; no queremos mujeres solamente capaces de pintar, cantar y bailar, o que tengan solo una visión de la vida.

Queremos algo con una sólida base de realidad para que estén preparadas para hacer cualquier sacrificio al servicio de sus ideales.''

jueves, 24 de febrero de 2011

UN HÉROE Y LA OBRA DE LA TRAGEDIA

Trato de encontrar alguna respuesta a la cuestión: ¿QUE ES UN CUSTODIO DE LA VERDAD?  Creo que el primer paso para tener una idea es el hecho de que es aquella persona que NO se cree el termino democrático estúpidamente llamado ''Libertad de Expresión''.

Conocer el arma manipuladora del sistema para cegar la conciencia, el pensamiento natural-activo y el deber histórico de los individuos.

Es el no tener estadística alguna, ni  pensar en el futuro propio o en algún incentivo económico.Perdiendo el trabajo adquirido en algún tiempo por diversos factores en la vida, pero despertando adeptos para recorrer el sendero real de esta misma.

Es el hecho de informar por cualquier medio la ''tragedia sionista'', la obra de los hijos que aprecian y adoran a un becerro de oro junto con su teatro montado en falsedad y sus consecuencias mundiales.Tomando en cuenta que es contraproducente informar a un pueblo de manera acertada.

Llegando a negar su ''teatro'', arriesgándose como el aventar una piedra hacia el  firmamento en lógica constante, se tiene la imagen en que dicha materia tendrá que caer en cuestión de segundos hacia el piso, por la Ley de gravedad. Haciendo la diferencia  ante esta analogía el SISTEMA y su ''Libertad de Expresión'', contra el informante de la verdad, no espera la piedra sobre su cabeza, pero si todo el Peso de una cobarde sentencia para intentar callar aquella voz peligrosa que hace ''tambalear su telón'' guiándose por la propia LEY de los personajes en esta obra teatral, llena de perversidad para obligar a retractarse de alguna investigación REAL, pero peligrosa para sus intereses dominantes.

Es aquella persona que ha tocado fondo en el abismo histórico-literario, estando consciente de que puede perder todo, pero siendo verdaderamente LIBRE, teniendo la certeza de arriesgarse por su convicción sin dudarlo entre cuatro paredes: La zona VIP del teatro judaico, el asiento reservado para aquella persona  expresiva debido a que en su interior, su espíritu grita y baila con el pandero el sonido de la verdad la cual protege.

Un libro, una palabra, un acto y el sacrificio,son las armas del custodio, jamas la falsa libertad de expresión. La razón y la duda de la ''falsa historia'' que emanen en la sociedad es la victoria, aun así perdiendo la propia libertad, acto el cual justifica el daño que se le ha hecho a la causa de los manipuladores de la mente.

Con todo esto, creo que no es necesaria una respuesta en si; es mejor una afirmación y una conclusión las cuales son:


                     ¡TU! PEDRO VARELA eres un Custodio de la Verdad. Haz pasado tu vida luchando a tu modo y a tu estilo, eres un ejemplo para estas generaciones y nosotros te brindamos todo nuestro apoyo.
  
                                                       LUCHA, VERDAD Y LIBERTAD!  




-Frente Juvenil Nacionalista.
  

CARTA DESDE PRISIÓN DE PEDRO VARELA

Es sabido que el poder suele promover una propaganda inducida desde el Sistema en favor de sus intereses. Con ello se constituye una fachada denominada “Opinión Pública”, que no es otra cosa que la opinión publicada. En la carta anterior habíamos definido a los medios de comunicación y a los partidos políticos como meras terminales de entidades financieras, de las que en última instancia dependen.
Elementos plutocráticos deciden de forma clara y contundente como reconducir a la opinión pública para supeditarla a los intereses de los poderes fácticos.
Europa evolucionó  durante siglos para dar voz a los que no la tenían normalmente bajo  el feudalismo, la monarquía o incluso bajo régimen eclesiástico. Pero esa evolución, sin duda positiva, quedó pronto truncada ante la aparición de otros poderes, en sustitución de los anteriores, pero sin principios y con el objetivo claramente definido de dominar a fin de acumular más poder y por tanto mayor capacidad de manipulación. El proceso, aparentemente democratizador, deviene hasta nuestros días como una auténtica farsa.
Pero en nuestra época la voz de los sin-voz se ha abierto paso, cuanto menos, en la red de redes, las redes sociales y la comunicación instantánea entre cualquier lugar del planeta, lo que permite una auténtica libertad de expresión, en tanto los nerviosos poderes en la sombra no consigan —ya lo insinúan más claramente, como lo hemos denunciado en estas cartas— pulsar el interruptor central que desconecte Internet a nivel nacional, continental e incluso planetario.
Mientras esto no ocurra —es cuestión inventar una nueva excusa con otro auto-atentado bajo bandera falsa—, la pluralidad, al menos de forma cibernética, está asegurada. Como contrapeso, la industria de los medios de comunicación intenta debilitar, cuanto más mejor, cualquier información  que no emane de sus centrales.
Francotiradores como “Reporteros sin fronteras”, Assange y su “Wikileaks” y todas y cada una de las webs o blogs de interés, como puede ser el nuestro al ofrecer información directa no controlada por el sistema, impiden la omnipotencia de los poderosos y mantienen a los sin-voz con voz.
Sin embargo, no podemos menospreciar los aún poderosísimos mecanismos de hacer percibir la realidad de una forma determinada. De ahí la importancia de mantener la fluidez en la comunicación, que ha de ser rica y variada, primero entre nosotros pero acto seguido con las personas y grupos honestos que tengan algo interesante que decir, sean cuales sean sus perfiles ideológicos, étnicos o culturales.
Si siempre hemos abogado por la superación de las artificiales divisiones de izquierdas y derechas que debilitan al pueblo, ahora más que nunca la alternativa es sólo una:
la Humanidad frente al dios Mammón.
Pedro Varela

miércoles, 16 de febrero de 2011

UNA HISTORIA DE LA DIVISIÓN AZUL


José González Rodríguez, 89 años, historia de uno de los últimos soldados andaluces vivos de la División Azul.

El 20 de abril de 1943, Adolf Hitler visita el hospital de la Luftwaffe en Berlín para saludar a los soldados heridos en combate. Es una de las costumbres del führer el día de su cumpleaños. En una de las habitaciones, junto a seis pilotos alemanes, hay un español que se recupera de un tiro en la cabeza. En un principio, Hitler no repara en él, piensa que es un italiano. Pero, tras pasar de largo, alguien le indica que se trata de un español y Hitler vuelve sobre sus pasos. Un retrato de Franco cuelga de la pared. 'Wie geht es Ihnen?' (¿Cómo estás?), le pregunta. 'Gut' (bueno), le responde el soldado, cuyo nombre era, es, José González Rodríguez, soldado de la División Azul.

Aquel fugaz encuentro entre Hitler y el soldado González fue el final de una aventura que comenzó dos años atrás, cuando éste decide alistarse como voluntario en la mayor división extranjera que luchó del lado de los alemanes en la guerra contra Rusia. José González, 89 años, nos recibe en su casa de la calle Antonio Machado de Cádiz con la Medalla al Sufrimiento por la Patria en la solapa de su chaqueta, una de las pocas condecoraciones que conserva quien llegó a recibir la Cruz de Hierro de segunda clase por su valor. En su frente, sobre su ojo izquierdo, el agujero del impacto de una bala que, milagrosamente, le atravesó la cabeza sin causarle la muerte. Es una cicatriz profunda, en la que cabe la yema de un dedo. Sentado en el sillón de su casa, habla despacio y con lucidez. ¿Por qué decidió alistarse? 'No lo sé, me enteré que se había organizado la División Azul y yo compartía unos principios que ahora dicen unos que están equivocados... pero Leningrado, que yo sepa, ya no se llama así'. Como muchos otros voluntarios, José González quiere dejar claro que no fue a luchar a Rusia a favor de los alemanes, sino 'contra el comunismo', pero nuestro protagonista introduce una matización más: 'Contra el comunismo estaliniano'. ¿Qué le dijeron sus abuelos cuando decidió alistarse? 'Quería vivir intensamente, ser yo. Nunca pensé en qué pensaban los demás. Y me fui a la guerra, que era lo contrario de todo eso'.

Y en julio de 1941, como harían otros 46.000 españoles a lo largo de los siguiente catorce meses, José tomó el tren que llevaba a la guerra. 'Era un tren bueno, muy cómodo. Hicimos casi todo el trayecto cantando', recuerda, al igual que tiene muy vivos los gritos, vivas y cánticos que recibían los soldados españoles de la División Azul. En Hendaya los desinfectaron y les dieron uniformes alemanes, más completos que los españoles, aunque se produjo un problema con las banderas en las guerreras. 'Muñoz Grandes dijo que nuestra única bandera era la española y que sólo juraríamos sobre ella', dice el gaditano, que más adelante reconoce: 'El equipo alemán llevaba de todo, hasta una tienda de campaña, pero pesaba 30 kilos. Los españoles nos deshicimos de parte del equipo para caminar con menos peso que los alemanes. Cambiábamos mochilas alemanas por tabaco'.

Les iba a hacer falta soltar lastre. Desde el campamento alemán hasta el frente ruso, mil kilómetros, el camino se haría andando, a razón de 50 kilómetros diarios. Bastaron dos o tres meses, según los casos, de adiestramiento, para partir al frente. 'Nos mandaron al peor sitio -rememora José- porque para un gaditano estar a treinta bajo cero es terrible'. El frío. Ésta es una constante en los relatos divisionarios y González no es una excepción. 'Un ruso -cuenta- nos enseñó un truco para combatirlo: desnudarse, untarse el cuerpo con nieve, secarse y volver a vestirse'. 

La guerra 'contra el comunismo' llevó a José González hasta el frente de Leningrado, al lago Ladoga, a Novgorod, al Voljov, al lago Ilmen, a Puschkin y a Krasny Bor, todos nombres míticos de la División Azul. La memoria de José guarda recuerdos nítidos de historias en cada una de esas ciudades. En Puschkin, unas mujeres rusas eran obligadas a quitar nieve de las carreteras por los alemanes, lo que produjo un incidente con las tropas españolas. 'Nuestro capitán, el capitán Marzo, les dijo que eso no lo consentíamos en España, que nosotros no tratábamos a las mujeres como esclavas, y los alemanes nos apuntaron con sus fusiles'. Es uno de los miles de episodios que se cuentan de las buenas relaciones entre españoles y el pueblo ruso. En este momento se le iluminan los ojos. 'Malenky', repite varias veces. Es el nombre de una joven rusa que le dejó una huella tan profunda como una bala, aunque asegura que no hubo nada 'serio' entre ellos. La guerra no lo permitía. Malenky murió en un bombardeo. Empezaron pronto las escaramuzas y él, que nunca había probado un cigarro, empezó a fumar. 'Fumaba de miedo', reconoce. Su primer contacto con el frente lo resume con esa palabra: miedo. Esas primeras escaramuzas serían poca cosa comparadas con lo que se avecinaba en Krasny Bor, el principio del fin de la División Azul, la mayor masacre desde el desastre de Annual en 1921. Le habían dicho que estaba en un grupo 'antitanque' y aquella palabra le impresionó tanto que llegó a pensar: 'Dios mío, dónde me han metido'.

En las trincheras o los cuarteles, José y sus camaradas no dormían. 'Aprendimos que cuando se oye el silbido, la bala ya ha pasado. El miedo es el silencio. Cuando hay un tiroteo no se piensa en nada. El silencio de las trincheras es terrible, porque te da opción a pensar y pensar es el mayor enemigo del soldado. Pensar da miedo'. Su hora pudo haber llegado en varias ocasiones, cuenta sus vidas y ha superado las del gato: el día que una bala atravesó la cabeza de un compañero que se sentó en el sitio que ocupaba momentos antes en una ametralladora; el día que un joven ruso aterrorizado cruzó las líneas y a sus espaldas le pidió pasarse a las filas alemanas ('me pudo haber matado, no lo vi') o el 22 de febrero de 1943, en la batalla de Krasny Bor. Relata José aquel infierno, aquel caos, con precisión. 'Vi volar compañeros destrozados a mi lado. No podíamos abarcar todo ese terreno. Era todo desconcierto, no sabías si avanzabas o retrocedías. Amanecía y, a las tres horas, anochecía. Una larga noche con 200 baterías disparando. Yo buscaba boquetes de proyectiles en la tierra y allí me refugiaba...' . 

Milagrosamente, sobrevivió a Kransy Bor. Días después, en un lugar más tranquilo, 'hubo un golpe de mano ruso y me pegaron un tiro en la cabeza. Al principio no me di cuenta, seguí a lo mío. Luego, caí'. Lo recogieron y lo llevaron a un hospital de campaña, de ahí a otro en Riga y de éste a Berlín, donde su guerra, ya acabada, se cruzó con la de Hitler, que ya sedespeñaba. 

El regreso de José González a España no fue como su partida. Los trenes que lo devolvieron a su país, en repetidos trasbordos, no eran tan cómodos. Nadie le esperaba, nadie vitoreaba. Y el escenario que encontraría, con una Alemania a punto de perder la guerra y una España a punto de renegar del Reich, tampoco era el que esperaba. No se arrepiente. 'Me honro en haber pertenecido a la Historia. Eso no hay quien lo borre', sentencia setenta años después. Guarda silencio, menea la cabeza y susurra ante las fotos de su juventud: 'Dios mío, parece que lo estoy viviendo'. De sus labios salen nombres como una letanía. 'Uf'. Se enjuga una lágrima. 'Perdón, ¿quieren tomar algo?'. Sobre la mesa camilla reposa esa instantánea de un veinteñaero con una venda en la cabeza, sonriendo junto a un alemán. Ese chico pasearía semanas después por un Berlín reventado. Faltaba poco para que el hombre que le preguntó 'Wie geht es Ihnen?' ingiriera, no muy lejos de aquellas calles destripadas, una cápsula de cianuro.